Capítulo 74. Monstruo.
Derek.
La noche había caído sobre Nueva York, pero para Derek no existía oscuridad más densa que la que sentía por dentro.
El reflejo de las luces en el parabrisas del auto apenas lo mantenía consciente del camino. Manejaba con los nudillos blancos, apretando el volante con tanta fuerza que las manos le dolían.
No había dicho a nadie a dónde iba.
Ni a Alan.
Ni a Alessandro.
Ni a los oficiales que lo habían escoltado todo el día.
Esta vez necesitaba hacerlo solo.
Sin testigos. Sin intermediario