Capítulo 57. El peso de un apellido.
Derek.
La sala de reuniones estaba completamente ocupada. Hombres y mujeres trajeados, con rostros imperturbables, miraban las pantallas frente a ellos o consultaban sus tablets. Todos presentes. Todos convocados con urgencia.
Derek entró al recinto con paso firme, acompañado de Alan. Vestía un traje negro impecable y una serenidad que solo se logra cuando ya no se teme perder nada.
Sabía lo que le esperaba. Y estaba preparado para enfrentarlo.
El primero en tomar la palabra fue el señor McLar