Tenía frío, su mirada, me daba demasiado miedo y frío, al punto de quedarme inmóvil. Sabía que si salía, tenía que ser parte de sus celos que muestra él con orgullo por creer que ser posesivo es normal.
— Kimberly… — dice Alessandro y eso confirma que está más que molesto.
Varias chicas entran a la piscina y unos cuantos hombres, se quedan en las sillas, mientras mi esposo está por acabar con mi existencia, con una mirada asesina.
— Augustus Alessandro — respondo, sabiendo que a ambos nos mole