Narra Kim
Alessandro coloca su mano en mi espalda y yo gimo. Después de las quemaduras, esa parte es demasiado sensible ante cualquier toque. Pero, como están las cosas, no puedo pedir que no me toque. La lluvia torrencial ya nos golpea con fuerzas y yo temo por la vida de los míos.
— Cariño, cuando saltemos, coloca tus piernas sobre mis caderas. Necesito que protejamos a Asher de cualquier impacto que podamos tener. — me explica Alessandro y yo asiento.
— Está bien, hagamos eso. — murmuro.
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