Yocelyn estaba molesta. No solo no había podido convencer a Alessandro de su pérdida de memoria, sino que, la había mandado bastante lejos. Tanto, que no podría acercarse ni en mil años a sus objetivos.
La rabia invadió por completo a la mujer que ve como le había colgado la llamada. Estaba al borde de un ataque de ira y lo peor, era que el enfermero, sonreía al saber todo.
— Deberías darte por vencida. Fingir que nada pasó y aceptar que perdiste.
— ¿Eso te dijo mi esposo? ¿En algún momento de