Los vigilantes que habían cerrado la puerta principal por orden de sus compañeros, debido al ataque, vieron como un camión pasaba a toda velocidad por la entrada. Mientras ellos huían del lugar, Augustus gritaba molesto, al ver que nadie sabía que habitación habían usado para esconderse.
— ¡Llamen a la habitación de vigilancia. Allí, están las grabaciones del lugar! — ordena Augustus y uno de ellos, empieza a llamar, pero, nadie puede responder al llamado, porque están todos muertos.
La toma de