Rápidamente, salgo del cubículo recogiendo mi vestido con el pie que me levanta el mismo a la altura de mi rostro, porque no soy capaz de agacharme. Con agilidad, lo tomo antes de que llegue más abajo. Ya que, bajar mi cuerpo desnudo, es un peligro con Alessandro detrás de mí.
Tomo el vestido y desde su lugar, nuestras miradas se encuentran en el espejo y él me sonríe. Es allí, cuando la vergüenza aparece en mi mente y me cubro mi desnudez, caminando varios pasos a un lado para no ser visible pa