¿Qué tanto fuego puede contener un cuerpo? Realmente, no tengo idea de lo que nos gobierna cuando estamos excitados. Pero, sin dudas, nuestros demonios saben cómo unirse sin causarse daños, si no, todo lo contrario, el mayor placer posible.
Sus labios, besaban con maestría mi cuerpo. Al punto que no nos bastó la fricción que había hecho en mi canal, para rompernos en miles de pedazos. Fue por ello, que a regañadientes, se mantuvo fuera de mi interior mientras yo me sostenía de su cuello y mis p