Necesitaba calmarme, pero el fuego que emanaba de nuestros cuerpos, nos consumía de una forma que no nos lastimaba, sino que, nos encantaba por completo. Estaba feliz, bastante satisfecha de darle una pequeña mordida, era como si todo el tiempo absteniéndome era la preparación para un manjar.
Nuestro beso se profundiza aún más, mientras yo le quitó la corbata de un solo movimiento y él, manosea mi cuerpo descubierto. La vergüenza porque otro hombre me vea desnuda después de haber tenido un parto