La extrema privacidad con la que Alfonso quería que se manejara ese nuevo negocio no le dio buena espina.
No obstante, conocía a Alfonso. Sabía que no se metería en problemas innecesarios.
Lena releyó el acuerdo con la fundación “Aley”. No la parte emotiva que daban a conocer en los noticieros locales. Más bien, el lado frío y empresarial. Las cláusulas en letra pequeña, los porcentajes, los beneficios fiscales. Todo calculado al milímetro.
Sacó su celular del bolso y le avisó a Lía que ese