Sin recordar con claridad cómo ocurrió, Alán terminó encima de ella.
El inconfundible sabor a alcohol que se coló en su boca hizo que Lena sintiera mareos. Con ambas manos intentó apartarlo del cuerpo.
Ella jadeaba, y no precisamente por la intensidad de un momento apasionado.
—P-pesas… mucho —alcanzó a articular sin retirar los dedos del pecho firme de él.
Alán intentó hacerse a un lado sobre la superficie mullida. Olvidó que permanecían sobre el sillón y casi cayó de espaldas al suelo en un m