Valerie
El agua se derramó sobre la alfombra con un murmullo sordo, pero para mí no hubo sonido en el universo que pudiera competir con el latido desbocado de mi propio corazón.
Un segundo antes, yo estaba al borde del abismo, consumida por el pánico de un embarazo secreto, la humillación de un malentendido y la fatiga crónica que arrastraba desde hacía semanas.
Pero entonces, Magnus se había movido.
Había sido un gesto ridículamente pequeño, casi imperceptible para cualquiera, pero de una ma