—Hola.
Ariadne saludo a la pequeña niña que venía corriendo hacia ella. Después de abrazarla y darle un beso en la mejilla, le pidió que se sentada a su lado.
—¿Te vas a quedar para hacer una pijamada?— Camila le preguntó con un tono de voz dulce, —¿Crees que mamá te deje quedarte?
—Claro. Pero me temo que no podrá ser está noche.— Contestó Ariadne. La pequeña Camila le devolvió una mirada triste y después una sonrisa. Tenía rasgos físicos idénticos a su madre, —¿Crees que puedas hacernos un fa