—Yo siempre he sido altamente creyente de que la justicia tarda. Pero llega.— Raquel observaba a Malak sentada detrás de esa enorme mesa con ambas manos esposadas, —¿Cómo te preparas para vivir acá en tu nuevo hogar?
—¿Es qué tú crees que de verdad estando acá encerrada tú vas a vivir segura?— Malak hizo esa pregunta y parecia desafiante.
—No me puedes hacer nada porque te vas a pudrir en la cárcel por asesina y por ladrona.— Raquel se sentó y golpeó la mesa con fuerza, —¿Por qué no me dices có