Tiempo después...
—Tienes que dejarme salir. No puedes dejarme encerrada acá toda la vida.— Gritó Malak, haciendo sonar las cadenas y provocando un eco seco en la habitación.
—No puedo dejar que te vuelvas a escapar como aquella noche.— Le dijo Ignacio, señalando el pecho de ella con un dedo acusador.
—¡Yo no me escape! ¡A mí me secuestraron!— Gritó Malak en su defensa y haciendo sonar esas cadenas nuevamente, —¡Raquel! ¡Raquel lo hizo!
—Ya deja de estar mintiendo porque tú estabas en una taber