—Me fueras comentado que estabas sola acá y fuéramos cancelado la reunión.
—Ya deja de quejarte y siéntate.— Le ordenó Ariadne con normalidad.
Yesenia se sentó en una de las sillas de esa sala. La casa era pequeña y a pesar de su espacio mínimo había que reconocer que estaba con una perfecta decoración y diseño.
—¿Cuándo es que ella piensa aparecer? ¿O es que ahora está jugando a las escondidas?
—Quizás aparezca cuando hagas a un lado la amargura.
—Estaba en cosas importantes.— Habló Yesenia co