Capítulo 23.
El silencio de la mansión Vontobel se sentía distinto esa noche. Ya no era ese silencio pesado que a Elena le hacía sentir que las paredes se le venían encima. Ahora, con Dante de vuelta en casa, el aire parecía vibrar con una energía diferente.
Él todavía estaba convaleciente, moviéndose con esa lentitud que tanto le desesperaba, pero su sola presencia llenaba cada rincón.
Elena estaba en la cocina, preparándose un té de manzanilla para calmar las náuseas que el embarazo le regalaba cada noche