Capítulo 102.
Elena despertó lentamente, sintiendo un peso extrañamente natural y febril sobre su cintura.
El aliento acompasado de un hombre chocaba contra su nuca.
Sintió que un brazo fuerte y musculoso la rodeaba, atrayéndola contra un pecho duro y caliente.
Dante Vontobel se había quedado a dormir.
Después de la tormenta de gritos, él simplemente se había impuesto en su cama con arrogancia.
Ella se levantó con sumo cuidado, deslizándose entre las sábanas sin importar la hora, evitando a toda costa desper