POV DE AURORA
—Esa no es una pregunta que te hagan todos los días —dije despreocupadamente, aunque por dentro estaba temblando.
¿De dónde había salido exactamente aquella pregunta?
—Supongo que no —respondió cuando por fin encontró unos analgésicos y un bálsamo mentolado. Se acercó a mí y, después de meterme las pastillas en la boca, llevó el vaso de agua de la mesita hasta mis labios.
—No sabe muy bien.
—No tiene por qué saber bien para hacerte sentir mejor —dijo, y luego se dirigió hacia mis