57. esperando el momento
El corazón de Alan latía rápido, el hombre miró hacia atrás para ver quién le tocaba el hombro.
"¡Tú!"
"Buenos días, jefe", dijo Zio con una gran sonrisa y sus ojos brillando como si no se sintiera culpable por la sorpresa que acababa de dar.
"¡Maldita sea! ¿Por qué tienes que subir al segundo piso?" Alan preguntó en tono molesto, su respiración aún inestable.
Alan acababa de terminar de desayunar con su esposa. La repentina presencia de Zio le hizo sentir como si lo hubieran pillado haciendo a