Lily
Una fila de estanterías cubría la pared del fondo, repletas de libros. Eran mis compañeros durante las noches de insomnio y las tardes solitarias, ofreciéndome un escape a mundos lejanos.
Y luego estaba el espejo del baño, donde ahora me encontraba, salpicándome agua en la cara antes de mirar fijamente mi reflejo. A la cara que soportaba el peso de innumerables solicitudes de empleo, rechazos interminables y el sofocante yugo de la desesperación.
Me incliné hacia adelante, recorriendo con