Desde que lo habían encerrado en esta celda, no había dejado de pensar en Rachel, pensando en cuál sería su reacción al enterarse que lo habían metido preso. Se preguntó si a Rachel realmente le importaría, pero ahora que la tiene entre sus brazos, abrazándolo con una expresión de dolor y preocupación, comprende que ella lo quiere.
Tomó sus mejillas y besó sus labios con mucho cariño.
—Estoy bien, nena. No te preocupes— Rachel asiente. —¿Cómo te enteraste?
—Dalia me llamó, y me preguntó qué hab