Zeiren
El dolor me atravesaba como pequeñas agujas en cada centímetro de mi piel.
No solo el físico. Aunque las heridas en mi piel aún ardían como un puto tormento de mierda… ese otro dolor, más profundo, era el que me quemaba desde dentro.
Estaba consciente desde que me dejaron en esta mesa. Escuché su conversación. Cada maldita palabra.
Mate.
La palabra rebotaba en mi cabeza como un eco insistente e implacable.
No podía ser verdad.
No debía serlo.
Los lobos habían reconocido algo entre nosot