Mundo ficciónIniciar sesiónMiranda
—No pudiste evitarlo —espeto, y el muy idiota se cruza de brazos, me mira impasible. De esa manera tan exasperante y espantosa que tiene.
—Toma las cosas necesarias para irnos a casa. Este lugar ya no es tu hogar.
Llevamos discutiendo por horas, o más bien, yo discuto mientras él dice lo mismo una y otra vez







