La habitación estaba en penumbras. La luz de la luna entraba por la ventana, pintando las paredes de un tono plateado que hacía que todo pareciera un sueño. El vestido rojo seguía en el suelo, junto a la camiseta blanca de Juan Diego. La música suave había terminado hace rato, y ahora solo se escuchaba la respiración profunda de Diego en su moisés y los latidos de dos corazones que por fin latían al mismo ritmo.
Lenna estaba acostada sobre el pecho de Juan Diego, con la mejilla apoyada en su ho