Sin embargo, hasta ahora, nadie sabía que esa técnica de acupuntura milagrosa era obra de Mariana.
—Listo. Te quitaré las agujas en cuarenta minutos para —dijo mientras cubría a Yolanda con una manta ligera—. ¿Tienes más rodajes próximamente? Si es así, no te haré la terapia de ventosas por ahora.
—Sí, tengo más —respondió Yolanda con un tono que reflejaba su cansancio.
Cada vez que recibía un tratamiento de acupuntura, siempre terminaba cayendo en un sueño profundo. Sabía que era un truco delib