Todos asintieron en señal de acuerdo al escuchar esas palabras.
«Una mujer cualquiera que se casó tan joven...»
Esa frase resonaba en los oídos de Mariana, como el zumbido de un mosquito, irritándola cada vez más.
—Casi me dejé engañar, de verdad pensé que el loto nevado de la señorita López era falso.
—¡Mejor agarra tu rosa y lárgate de una vez!
La multitud empezó a alborotarse de nuevo, lanzando comentarios sarcásticos y crueles hacia Mariana sin piedad.
Cada palabra hiriente era como una nube