Más tarde, Mariana se vio en un apuro y tuvo que pedir ayuda a Tobías, quien, a pesar de haber jurado antes cortar lazos padre-hija con ella, se apresuró a llegar a la villa para apoyarla, incluso cuando los vientos rompían las ramas de los árboles.
A la mañana siguiente, él también le hizo un maíz frito con queso, pero tras unas palabras críticas sobre Walter, tuvieron una discusión acalorada y ella, en un arrebato de ira, arrojó al suelo la comida que había preparado con tanto esmero.
Pensando