Jimena se quedó con la boca entreabierta y una expresión de asombro en su rostro, como si no pudiera creer el profundo interés de Mariana por Dios M.
—Mira, te ves como una maga que puede traer hasta a grandes como Dios M —alardeó Mariana sin reservas—. Yo, en cambio, s+plo sé lo que me cuentan los demás.
Jimena sonrió con suficiencia ante el comentario. Como la hija de la familia López, naturalmente, todo lo que deseaba estaba al alcance de su mano.
—Aunque nuestra familia tiene cierta influenc