Ella no podía creer, preguntando por detrás: —¿El Ganoderma?
Mariana rio. —Esta mujer es realmente difícil de tratar.
—Abuela, ella se va, ¿por qué no dejarla ir? Este laboratorio sigue funcionando sin ella.
Mariana preguntó con confusión mientras sostenía del brazo a su abuela.
Lorena suspiró. —¿Irse? ¿Estás tomando en serio esos gruñidos? Entendemos que nuestras investigaciones no han avanzado en años y todos estamos de mal humor. Aunque Natalia es orgullosa, no es una mala persona. Vamos, con