—No olvides que eres la nuera de la familia Guzmán. Tú no te avergüenzas de ello, ¡pero yo sí! —gritó Walter entre dientes, frunciendo el ceño.
Por lo demás, si esa locura llegara a oídos de la abuela, ¿no sería imposible seguir ocultando su divorcio?
Entonces, ¡de ninguna manera permitiría que ese circo sucediera bajo su nariz!
—Te la pasas con tu amante delante de todos y ni te avergüenzas, ¿pero yo besar a otro hombre sí es vergonzoso? —espetó Mariana, con un aura dominante.
Walter se quedó s