Capítulo 29
Pero la pelota, lamentablemente, seguía sin entrar en el hoyo.

—Tranquila, no te apures —susurró Serafín a su lado, tratando de calmarla.

Mariana asintió con una sonrisa dirigida hacia él.

Esa sonrisa provocó un tirón en el corazón de Walter, pero pronto recuperó la compostura.

¿Desde cuándo comenzaba a preocuparse por Mariana? ¿No debería estar concentrado en Jimena en ese momento?

Mientras tanto, Jimena movió rápidamente su palo y logró meter la pelota en el hoyo. Cada movimiento fue preciso y
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