El hombre se quedó visiblemente aturdido ante las palabras de Mariana.
Las personas a su alrededor se miraron entre sí, también llenas de impacto.
¿Acaso habían oído mal? ¿Qué acababa de decir ella que haría si perdía?
Mariana, viendo su expresión de desconcierto, se burló y repitió: —Si pierdes, te cortas un dedo en señal de respeto a este mundo. ¿Te atreves?
El hombre esbozó una sonrisa incómoda, preguntándose cómo es que esa mujer se atrevía a arriesgar tanto. ¿No era exactamente como jugarse