—Te aconsejo que tengas cuidado, ¡no vayas a perder hasta los calzones esta noche, jaja!
En ese momento, Yolanda lanzó una tarjeta bancaria en la cubeta de Mariana y dijo con tono desafiante: —Apuesto por ella, diez veces la apuesta.
El pelirrojo se quedó momentáneamente desconcertado, como si un golpe inesperado lo hubiera sacado de balance.
Pero rápidamente recuperó la compostura, rodó los ojos y dijo con desdén: —No entiendo en qué están pensando ustedes, los ricos. Pero bueno, el club se lle