Walter no perdió ni un segundo y llamó a Simón, colocando el celular en su oído.
Mientras esperaba a que la llamada se conectara, extendió la mano en el coche buscando su caja de cigarrillos.
Sin embargo, del otro lado de la línea no se escuchó la voz familiar, sólo un interminable silencio.
Walter frunció el ceño, colgó y le envió un mensaje con un signo de interrogación.
Justo cuando encendió el cigarrillo, vio a Mariana saliendo del hospital con unas amigas suyas.
Mariana levantó la vista y