Mariana, sosteniéndose el hombro, levantó la cabeza con cierta confusión.
Para su sorpresa, fueron Nerea y Abril las que entraron apresuradamente en la habitación con rostros llenos de profunda inquietud.
—¿Qué pasó, Mari? Vinimos corriendo en cuanto vimos la noticia —preguntó Nerea con tono preocupado, mientras tomaba la mano de Mariana y la examinaba detenidamente.
Al mirar a las dos que tenía delante y recordar a su familia que había llegado temprano para verla, Mariana de repente se sintió m