Leyendo esos mensajes reconfortantes, Mariana sintió la felicidad expandirse en su interior como fuegos artificiales, iluminando por completo su corazón.
Se recostó en la cabecera de la cama, con la mirada perdida hacia la ventana.
Si… tal vez podría alcanzar su propia felicidad.
***
Esa noche...
Mariana tenía planeado regresar a casa, pero Liberto apareció de repente, insistiendo en hacerle un chequeo completo y obligándola a quedarse unos días más en el hospital.
Sin embargo, también trajo una