—¿Señor Guzmán?
La suave voz de la enfermera detrás de él hizo que Walter volviera en sí. Se giró lentamente, con una expresión que emanaba una autoridad y fuerza indescriptibles, haciendo que todo el espacio a su alrededor pareciera más pesado debido a su presencia.
La enfermera, intimidada por su poderosa aura, tragó saliva antes de entregarle cuidadosamente el medicamento que tenía en la mano. —Estas son sus medicinas.
Walter asintió y volvió a dirigir su mirada hacia la sala de emergencias,