¡De ninguna manera podría Hadya soportar tener una hija como esa!
Si su hija fuera como Mariana, ¡se aseguraría de romperle las piernas!
Pensando en eso, Hadya suspiró con preocupación. ¿Qué habría sido de Rania todos esos años? ¿Se habría convertido en una dama elegante o sería como Mariana, siempre tan agresiva que resultaba odiosa?
Mientras tanto, en el restaurante, Serafín preguntó con una expresión de desconcierto: —¿Tienes algún problema con Hadya?
—No me llevo bien con su hija, ¿cómo podr