—¡Seguramente fue esa zorra la que le hizo el rasguño! —Brayan, cada vez más enojado, no pudo evitar maldecir— ¡Ese tipo es un sinvergüenza!
Mariana asintió repetidamente, apoyándolo: —¡Sí, un sinvergüenza total!
—No te preocupes, Mari. Hay muchos peces en el mar. Cuando te divorcies de él, te ayudaré a encontrar a alguien mejor —dijo Brayan con confianza, dándole una palmada en el hombro.
Mariana asintió con fuerza, y aguantando la risa, siguió su corriente: —¡Gracias!
Mientras tanto, Walter, q