En ese momento, la persona se giró y alzó la vista, encontrándose con Mariana.
Ambos se miraron como si hubieran descubierto un nuevo continente, con los ojos bien abiertos.
Mariana vio cómo esa persona se acercaba a ella con pasos rápidos.
—¿Mariana? ¡Qué coincidencia encontrarte aquí! ¿Estás sola? — preguntó Jacob con entusiasmo mientras miraba a su alrededor.
Mariana sonrió incómoda, un poco resignada. Yacuanagua era tan pequeña que incluso en un club nocturno se cruzaba con conocidos.
—No, v