—Aunque ya decidí dejarlo, aunque ya acepté el divorcio, ¿por qué me sigue doliendo como si me clavaran una aguja en el corazón? —preguntó Mariana, mirando a Yolanda con una expresión de confusión, como si buscara una respuesta.
¿Podría Yolanda entender cómo se sentía cuando veía a Jimena abrazar a Walter y coquetear con él, como si la electricidad le recorriera el cuerpo?
—Mari, sólo necesitas tiempo —la consoló Yolanda en voz baja.
Amaba a Walter tan profundamente que estaba dispuesta a renunc