Milena asomó la cabeza por la puerta de la habitación y se dio cuenta de que algo no andaba bien con Mariana. Aclaró su garganta y la llamó: —¿Mariana?
Mariana se volvió de inmediato y se encontró con su mirada curiosa y escrutadora, sintiéndose algo incómoda.
Bajó la mirada hacia su propia postura.
De acuerdo, ciertamente era un poco extraña.
Había estado ocupada toda la mañana y hasta el mediodía no había encontrado un momento para sentarse y tomar un respiro.
Sacó su celular y abrió el sistem