Capítulo 1138
—¡Mi hija!

—¡Jimena!

—¡Ah!

El grito desgarrador de la mujer resonó en sus oídos.

Mariana se dio la vuelta y vio a los policías y familiares que entraban a toda prisa.

Hadya casi corría, desesperada por lanzarse sobre Jimena.

Jimena yacía en el suelo, retorciéndose, hasta que, poco a poco, dejó de moverse.

Ella siempre había estado observando a Mariana, pendiente de cómo se movían sus labios. Tal vez estaba tratando de decir un "lo siento", o quizás un "no puedo creerlo"...

Pero todo eso ya no im
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