Walter parpadeó, sorprendido al ver a la mujer frente a él. Sin pensarlo, la abrazó por la cintura, acercándola a su pecho.
—Gracias por amarme —dijo Mariana, envolviéndolo en un abrazo suave.
—Mariana, quien debería dar las gracias no eres tú. Soy yo quien te agradece por elegirme con tanta determinación —respondió Walter, acariciando su cabello antes de mirar hacia Leo.
Los policías no podían acercarse. Leo estaba en un estado de alerta total, todavía quería escapar. O quizás... estaba ganando