Mariana llevó la fruta lavada al salón y saludó con una sonrisa muy dulce: —¡Feliz festividad a todos, abuelos y abuelas!
Todos observaron a Mariana y dijeron: —¡Ay, es Mari! No te habíamos visto en casa de tu abuelo en mucho tiempo.
—Sí, no he pasado la festividad en casa en años. Mis abuelos siguen siendo los mismos, no se han hecho más viejos en absoluto —Mariana sonrió y halagó a todos para que estuvieran contentos.
Todos rieron. Lorena miraba a Mariana, sintiéndose especialmente bien.
—Ven