El hombre llevaba una sudadera holgada y pantalones negros, con una chaqueta de piel larga sobre ellos. Era de estatura alta y se destacaba entre los estudiantes. Debido a su atuendo, parecía aún más joven.
Mariana estaba un poco sorprendida, y en ese momento, él levantó la vista hacia ella. Ambos, separados por una amplia calle asfaltada, se miraron fijamente.
Mariana se acercó y preguntó: —¿Cómo estás aquí?
Walter apretó los labios, no respondió su pregunta; en cambio, le preguntó: —Tan tarde,