Walter podía sentir que Mariana lo estaba ayudando, haciéndolo parecer menos mal ante sus mayores. Mariana, como siempre, seguía siendo tan dulce.
Por otro lado, cuanto más la perseguía, más sentía que no era digno de ella. Era demasiado excepcional.
Ciertamente, hay algunas personas que, cuanto más las conoces, más profundamente te enamoras de ellas. Y hay otras que, cuanto más las conoces, más te das cuenta de que no valen la pena.
—Mariana, gracias —le agradeció sinceramente Walter.
Ya sea po