Yacuanagua, en la madrugada, estaba inusualmente tranquila debido al incendio. Había menos tráfico en las calles y la luz de la ciudad parecía menos brillante.
Walter miraba afuera en silencio, con la mujer que más amaba en ese momento apoyándose en su hombro. Giró ligeramente la cabeza y observó el rostro de Mariana, que estaba levantado ligeramente, y su corazón no pudo evitar sentir un dolor agudo.
Miró la mano de Mariana que estaba junto a su cuerpo y, con valentía, quería cogerla, pero se d