—Mariana, ¿cuántas personas has rechazado en tu vida, te acuerdas? —Vicente sacudió su copa de vino y, después de decir esto, se la bebió de un solo trago.
Mariana frunció el ceño. Pensó cuidadosamente, ¿no eran solo unas pocas personas? Algunas porque no era el momento adecuado, otras porque sus caracteres no coincidían.
El amor no puede ser una cuestión de conformarse; esa es la lección que aprendió después de separarse de Walter. Ya que lo sabe, no se permitirá caer nuevamente en una jaula em